Mostrando las entradas con la etiqueta Percepciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Percepciones. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de enero de 2023

Who owns the truth?

Computers have taken over every aspect of human lives: jobs, bank transfers, dates, memories and revolutions; all that we do, who we meet, what we like, where we go and what we love can be stored in a computer file to be analized, recreated, altered and corrupted. The legal system uses these records looking for justice. But are they "the truth"? Does any part of it still belong to us? Can we be defined by it?

We used to keep it within us. We used to swear by God that it was all that we were.

But if truth is stored in computers, then lying is the last thing that makes us human.

viernes, 4 de febrero de 2022

Artificial intelligence, artificial decisions; augmented reality, reduced perceptions.

La inteligencia artificial es una tecnología que facilita ampliamente tareas y procesos que requieren tiempo y mano de obra especializada y costosa. Gracias a la ella, es posible visualizar ideas en corto tiempo y con creciente precisión. Los avances del pensamiento humano junto con las grandes incógnitas del universo y de la vida, pueden beneficiarse de esta tecnología gracias a la infinita capacidad de almacenamiento y asociación de conceptos, dando origen, en el mejor de los casos, a una época de iluminación de la humanidad. Sin embargo, la dependencia de las sociedades en bots y robots cada vez más capacitados presenta, a futuro, implicaciones que por ahora, solamente podemos aventurarnos a contestar. ¿Terminarán todos los procesos que tienen lugar en la sociedad (la compra y venta de neceseres, la moda, los trabajos, la democracia, las citas románticas y demás) sometidos a un algoritmo que elige “lo mejor” para las personas? ¿Dónde quedaría el libre albedrío? La inteligencia artificial no puede ser jamás una imposición: debe ser una aliada, una compañera.

Probablemente, la inteligencia artificial es en el fondo, una recreación de Dios: un ser que todo lo sabe, que todo lo puede, que todo lo decide y que sabe qué es lo mejor para nosotros. Desde C3PO hasta Sophia, los robots fueron hechos a imagen y semejanza de los hombres: la inteligencia artificial está hecha a imagen y semejanza de Dios. Tal vez es esa cercanía con lo divino lo que nos cautiva, porque no hace falta aislarse del mundo e irse a las montañas para experimentar el éxtasis de Su bondad: basta un teléfono celular para sentirnos omnipotentes. 

En las películas hemos visto que los robots intentan parecerse a los humanos: quieren amar, quieren llorar, quieren sufrir, quieren gozar (El hombre bicentenario, La pequeña maravilla, la versión T 800 de los Terminators). Que unas máquinas con ese grado de perfección  -¿es la perfección algo relativo ó absoluto?- quieran parecerse a nosotros, con nuestros miedos, sueños y esperanzas; que esas máquinas, por voluntad propia, quieran adoptar los “defectos” de los que quisieron librarlas sus creadores, debería hablarnos contundentemente sobre nuestra propia perfección.

(Por lo menos, en la ficción).

miércoles, 25 de marzo de 2020

Etiqueta para suicidas

Notas preliminares:

Todos somos suicidas; la diferencia radica en la velocidad del método elegido. Así, existen dos grupos: uno, integrado por quienes eligen quitarse la vida como quien se quita los pelos de la axila -de un solo trancazo- y otro, por quienes eligen pudrirse hasta la agonía. Nos centraremos en los primeros -interesantes y temerarios- ya que los segundos están en todos lados, comenzando por los espejos.

El suicidio, además de todo lo que se ha documentado, es un acto estético. Con el mismo detalle con el que el chef dispone los alimentos en el plato, el pintor los colores, o el cineasta sus planos, el suicida, conducido por sus circunstancias, elige un modo. Existen, entonces, diferentes estilos: el suicidio a lo Jackson Pollock (conducido por el hastío, e.g. Kurt Kobain), el suicidio a lo Houdini (conducido por la desidia, e.g. Virginia Woolf), o el suicidio a lo Apolo 13 (conducido por la soberbia de creerse merecedores de la luna).

El hombre post-moderno, parado en la nube desde donde juzga al hombre clásico, antiguo y prehistórico, y conducido por una perfecta mezcla de hastío, desidia y soberbia, ha optado por suicidarse rompiendo la cuarentena y saliendo a la calle.

lunes, 10 de febrero de 2020

Magister Ludi


Man sollte auf alles achten, denn man kann alles deuten.
Hermann Hesse, Das Glasperlenspiel.

Se uno ha orecchi da udire oda.
Marco 4:23
 


Si un japonés grita el número ganador de la lotería, sólo quien hable ese idioma podrá reclamar el premio. La naturaleza, asimismo, nos anuncia las cosas a gritos, pero ella, elegante como es, no grita, sino que habla a través de símbolos: un ave, una flor, una planta, un sueño, una visión. ¿Cuántas veces el cielo nos habrá dicho con sutilezas o bofetadas el número ganador sin que nos diéramos cuenta?

El japonés parecerá un loco absurdo incomprensible hasta que alguien comprenda su mensaje.

lunes, 8 de abril de 2019

5am

Sólo quienes conozcan su verdad tendrán el privilegio de gritarla a los cuatro vientos, sin importar la realidad en la que vivan.

Antes del primer amanecer, todos pensaron que el gallo estaba loco.

martes, 20 de marzo de 2018

Poker Face

Las relaciones son como el Poker: tienes tus cartas, tienes tu juego.
Para proseguir, hay que apostar.
Y el otro debe apostar la misma cantidad o más; de lo contrario, sale del juego.

Así son las relaciones: para que funcionen, hay que apostar lo mismo o más, a lo cual el otro debe responder igual.

En el Poker, como en las relaciones, no existe un ganador: existe alguien que se queda jugando solo.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Pensar y creer

Cada planta, roca y animal, todos y cada uno de los seres, son formas de pensamiento: sus maneras de pensar, sus maneras de creer, les permiten ser lo que son. Cogito ergo sum.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Mayéutica

Los sentidos nos engañan.

Por lo tanto, absolutamente todas las cosas, como el sabor de un helado, el color del cielo, el más riguroso de los reportes científicos o incluso aquella persona a quien consideramos el amor de nuestra vida, son falsos.

miércoles, 7 de febrero de 2018

E = mc2

Para mover un dedo, necesitamos energía.
La energía, a su vez, es igual a la masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado. (!)

Es incomprensible, desconcertante, generoso, milagroso -y relativamente irresponsable- poseer toda la fuerza y la violencia del cosmos, en la punta de los dedos.

viernes, 24 de mayo de 2013

Lluvia, rocío.

Mil gotas de agua, como mil mundos, albergando la vida de millones de seres.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Inteligencia

El hombre es la medida de las cosas y juzga a todos los seres por su capacidad para hacer cosas humanas: por eso todos los animales le parecen estúpidos.

Si un ave nos juzgara por nuestra capacidad de volar se reiría de nosotros.
Si un camello nos juzgara por nuestra capacidad de soportad la sed en el desierto, se reiría de nosotros.
Y eso no nos hace estúpidos: nos revela como seres no aptos.

La inteligencia es la capacidad de adaptarse. 

Cualquier criatura, por ende, es más inteligente que todos los seres humanos juntos.

Miren a su alrededor, miren sus hogares, miren sus lugares de trabajo y observen todas las cosas que hemos inventado para sobrevivir, que si bien son muy ingeniosas, no igualarán nunca la sencillez y sabiduría que las criaturas que habitan en la naturaleza demuestran en todos los actos de su vida, desde nacer y alimentarse hasta morir.

El ingenio no sirve si no se vincula con la inteligencia superior.

lunes, 13 de octubre de 2008

¿Piedra papel o tijera?

En la vida he tenido la oportunidad de relacionarme con mujeres muy bellas; cada una, discutiblemente, más bella que la anterior, como la naturaleza superándose a sí misma. No son tantas como el plural sugiere -tampoco es mi ego hablando- pero sí las suficientes para percibir ciertas cosas. (En realidad, para decir lo que quiero decir, una sola habría bastado).

No sé si la vida sea una recompensa, una apuesta o una condena.

Entre más me acercaba al corazón de estos seres me era más fácil distinguir a la diosa de la mujer, a lo eterno de lo mortal, a la piedra de la carne. Comprendí que su resplandor, al igual que el resplandor que emana del sol, oculta tras sí bastas turbulencias invisibles a los ojos de los hombres; explosiones de fuego retorcido, de sueños destrozados, de mil plegarias, mil lágrimas y mil gritos silenciosos: Su belleza -¿su recompensa, su condena?- era perversamente proporcional a su sufrimiento y tristeza interior.

Y camino por la calle y veo un árbol con sus hojas y sus ramas brotando matemáticamente del tronco, veo un ave extender sus alas perfectamente simétricas mientras sobrevuela la ciudad, veo flores, veo abejas, escucho una canción muy bella escrita por un artista suicida; en suma, veo tanta belleza y gracia a mi alrededor que no puedo evitar preguntarme qué inenarrable tragedia se esconderá detrás de la creación del Universo.

martes, 23 de octubre de 2007

Espejito Espejito

España es un país que se asusta cuando se ve al espejo. Eso, señores, y que yo sepa, sólo le pasa a los perros. La gente que llega de Suramerica a España son en su gran mayoria descendientes de españoles que llegaron a Suramerica cuando el descubrimiento; por eso acá todo el mundo se llama Rodríguez o Pérez o Valencia y se va a misa y se come chorizo, sin olvidar que hemos padecido las mismas enfermedades (dictaduras, guerras civiles, saqueos) y festejado las mismas fiestas (los toros, las procesiones religiosas), por no citar otros rasgos igual de evidentes.

Asi como llegaron los españoles un día a cambiarles el rostro a los habitantes de Ecuador, Colombia, Chile, Venezuela y hacerlo parecido al de ellos, son ahora los mismos ecuatorianos, colombianos, chilenos y venezolanos y peruanos quienes llegan a España para alterar sus facciones: el hijo aprende del ejemplo del papá.

Una sola cosa es clara: el mestizaje no ha terminado.

martes, 25 de septiembre de 2007

Espejos

Facebook es probablemente la semilla de la fuente de información más poderosa que haya existido. Si proyectamos unos años en el futuro toda la información que los usuarios mismos incluyen en sus perfiles (esto es: desde qué películas/música/ le gustan, pasatiempos y hábitos hasta algo llamado social timeline: una guía construida a través del tiempo que señalaría la duración de las relaciones afectivas y de amistad; pasando desde luego por las circunstancias y lugares en los que conoció a los de su red, los eventos a los que asiste, los grupos a los que se une, los nuevos amigos que hace, los apodos, los saludos que escribe, los regalos virtuales que da y recibe o lo que está haciendo en este preciso momento, entre otras informaciones no menos importantes) tendremos entre manos un documento histórico tan valioso como inconmesurable.

Si el sistema tal y como lo vislumbro funcionara en estos momentos podríamos acceder a los social timelines de nuestros padres, abuelos, y tatarabuelos elevados a la décima potencia; saber quiénes eran sus amigos y cómo se conocieron, qué hacían para vivir y cómo se relacionaban con el mundo. Por ejemplo, Eduardo es un As para bailar pero todos en su familia son unos troncos. Luego, Eduardo ingresa al sistema y comienza a revisar a los de su línea hasta que descubre que en el siglo XIX una mujer pariente suya se hizo bailarina debido a la influencia que ejerció sobre ella una amiga que llegó de otra ciudad, entendiendo y conociendo al mismo tiempo la razón por la cual él es igualmente falto de carácter. El acceso a las raíces, ramas y frutos del árbol genealógico de la humanidad le otorgaría al usuario la capacidad de reconocerse en otras personas que existieron antes que él -y que están dentro de él; detrás nuestro hay una interminable fila de personas que se perpetua hasta el principio de la humanidad misma (tan sólo alcanzamos a ver a nuestros padres y abuelos por lo general)- asi como saber el por qué (tan sólo el por qué, jamás el para qué) de muchas cosas de su existencia. De paso, Eduardo aprovecha para dejarle a su pariente una rosa en su tumba virtual.

Todo lo que sirva para verse claramente al espejo es fundamental y decisivo en la historia de los hombres.

jueves, 13 de septiembre de 2007

¿Para qué?

"¿Para qué?"

Esa es la pregunta que antecede a la verdad fundamental.

No importan los "¿cómo?" ni los "¿por qué?" pues la inocencia tiene mil máscaras, tantas como rostros tienen los hombres.



Pero, ¿para qué el "¿para qué?"?

miércoles, 1 de agosto de 2007

Lo que nos une

Colombia es un país muy diverso. Tan diverso, que ni siquiera me parece un país. Es mas bien el resultado de una bola de nieve histórica que va juntando como puede las partes que la componen; el mapa que Pollock habria pintado sin problemas. Hace algún tiempo una publicación de renombre emprendió la búsqueda de un símbolo con el que todos los habitantes de éste país pudieramos identificarnos. Se propuso que el símbolo fuera el café, se propuso que el símbolo fueran las flores, se propuso que el símbolo fuera el sombrero vueltiao, se propuso, mejor dicho, un sinfin de barbaridades -el aguardiente, el tamal, las reinas de belleza- que mas bien me avergüenzan y se pasan de frívolas.

Pero existe un hombre que nos ha hecho caer en cuenta de qué es lo que de verdad nos une, lo que de verdad nos hace hermanos, lo que en realidad nos hace colombianos. Un hombre de fe profunda que decidió emprender una caminata de mil kilómetros desde su casa hasta la casa del Presidente de la República para pedir por la liberación de su hijo secuestrado hace ya nueve años. Un hombre que en la la travesía ha destrozado mil veces sus pies; un profesor de escuela que en la marcha nos dicta la que es, seguramente, la clase más importante de su vida, enseñándonos que lo que de verdad nos une es el dolor causado por la vergonzosa violencia de éste país.

martes, 12 de diciembre de 2006

La Estirpe de Caín

"¿Cómo expresar el vacío que nos dejas al partir?", dice en su discurso la nieta de Augusto. A la izquierda, en un recuadro del mismo tamaño, aparece Lucrecia Brito, una madre que desde hace mucho tiempo sabe lo que significa la partida -sin regreso- de un ser querido.


Dice CNN que "Los restos de Pinochet serán incinerados". En el infierno, ya lo sabíamos.

sábado, 18 de noviembre de 2006

Tres hemisferios: el derecho, el izquierdo, y el de silicio

El hombre es un dios cuando sueña y apenas un mendigo cuando piensa.
Hölderlin



Las computadoras personales están dejando de ser ese tibio remedo de los hombres. Intentamos hablarles a través del teclado; quisimos que nos sintieran un poco más con el mouse y ahora, como si se estuviera calentando la cosa, las acariciamos con los touch-pad que tienen los laptops o los sensores de los i-Pod e incluso son capaces de sentir nuestra fuerza con ese increible mando del Nintendo Wii. Las máquinas, a fuerza de movimientos, gestos y caricias, están aprendiendo lo que es el placer.

Pero hasta ahora dicho placer es disparejo: nosotros ponemos la acción y ellas el cuerpo, que se desgasta, y que es como recurrir a la clásica estupidez de yo invito pero pagas.

¿Qué va a suceder después?

Los sistemas de sensibilidad evolucionarán hasta funcionar con componentes biológicos -seguramente humanos y con ciertas modificaciones genéticas que les permitirán interactuar con los elementos de silicio y carbono- capaces de sentir y reaccionar como los nuestros; componentes vivos que nacerán, se reproducirán y morirán haciendo que nuestras máquinas puedan actualizarse y mantenerse por sí mismas; eliminarán sus componentes viejos y los remplazarán con nuevos. (Aunque, desde luego, esto no será rentable para los desarrolladores: crearán componentes de corta vida.) Existirán criaderos de células especializadas para computadoras y mafias que traficarán con dichos elementos. Y las máquinas, una vez experimenten estas nuevas sensaciones, las clasificarán en aquellas que les gustan y aquellas que no. Serán capaces de decidir. Y probablemente sentirán cansancio y se rehusarán a trabajar si la jornada es muy larga o si ya han tenido suficiente de una sensación aunque haya sido agradable. Es decir, aprenderán a mentir.

En la medida en que dichos componentes evolucionen también evolucionará la forma en que la computadora y el ser humano se integran y se entienden. Las máquinas serán capaces de reaccionar, aprehender y comprender las funciones químicas y cerebrales de los hombres -ansiedad, nervios, relax, excitación, alegría, tristeza- y sabrán, por citar un ejemplo mediocre, qué canción poner de acuerdo a cómo nos despertamos.

En otras palabras, aprenderán a leernos la mente.

Una vez esto suceda se desarrollarán programas cuyo funcionamiento esté vinculado directamente a la actividad de los hemisferios cerebrales; el procesador de la computadora será capaz de traducir nuestros pensamientos, imaginaciones, sueños y recuerdos -concientes y subconcientes- en experiencias sensibles -olores, sonidos, sabores, texturas, lugares, ambientes- que ampliarán nuestras percepciones y modificarán la manera en la que entendemos el mundo. Sabremos, por ejemplo, qué pasa por la mente de alguien que se halla postrado hace años en un coma profundo, o qué cosas pasan por la cabeza de un bebé, de un loco, de un perro o de un chimpancé. Agradeceremos haber nacido humanos y bendecidos con la imaginación. Sin importar si pertenecemos a religión alguna entenderemos por vez primera eso de creados a su imagen y semejanza: seremos dioses capaces de crear universos propios. Y también, por primera vez, nos sentiremos, literalmente, inmortales, divinos e irrepetibles.

Todas las experiencias humanas cambiarán, desde las artes hasta las maneras de jugar, de pensar y relacionarnos. La vida será como un ajedrez en el cual no importan los movimientos sino los silencios que guardamos entre ellos; silencios que serán gritos, pues gracias a un crack que todos tendremos -pero negaremos tener- seremos capaces de acceder a la mente del otro. Las religiones, como siempre, estarán en contra. La posibilidad de conocer lo que el otro piensa, planea o decide -antes de llevarlo a cabo, por suspuesto- supone la negación del libre albedrío. La amistad, el amor y el sexo serán, finalmente, sinceros. El sentido del humor cambiará de forma, el amor de óptica, y la fé de dios.

Yo, por lo pronto, me cambiaré a una consola de séptima generación.

martes, 7 de noviembre de 2006

Cerebro de Rubik

El cerebro humano es como un cubo de Rubik. Nace sin papelitos de colores; los aprehende de lo que experimenta. A medida que crece los va juntando, le da vueltas, hasta los doce o trece años se queda jugueteando en el eje x. A los catorce, por accidente, descubre el eje y. El hecho es que casi siempre que cree que ha juntado todos los colores de un lado resulta que por el otro lado no cuadra absolutamente nada y hay que darle control zeta a todos los movimientos, girar una y otra vez, cuadra, no cuadra, cuadra, no cuadra, me quiere, no me quiere, ese es el problema de tener un cerebro cuadrado en un mundo poliédrico, y pensar que iba a escribir un post titulado nostalgia nipona, a veces el cubo gira como se le da la gana.

martes, 24 de octubre de 2006

Game Over

En la vida, como en el Tetris, todas las cosas nos vienen cayendo del cielo. Y aunque sabemos desde siempre que vamos a perder, nunca sabremos qué maldita razón nos impulsa a seguir jugando; a creer que podremos ganar.


P.D.
Nunca pude pasar el Tetris.