lunes, 5 de marzo de 2007

Pasado Perfecto

Me gustaría ser un verbo cualquiera para que me usaras en tu tarea de Inglés. Que fuera, como siempre que haciamos los deberes de Inglés, de noche. Me gustaría asistir al lugar donde se encuentran los pretéritos, los participios y todos los demás elementos de ese pasado perfecto. Me gustaría convertirme en el señor Fulano de Tal trabajador de la ciudad tal y de profesión tal que necesita que tú le arregles la vida llenando espacios vacíos con verbos condicionales, o aquel muchacho extraviado en el aeropuerto que sólo sabe hacer yes/no questions. Me gustaría también que cuando no hayas estudiado para el exámen escribieras mi nombre, para que no lo olvides, en la palma de tu mano, justo encima del zurco abierto el día que por primera vez cruzamos las líneas de la vida y el amor con un apretón, mucho gusto, Ñ, mucho gusto, hermosa sonrisa, ÑÑ. ¿Zurco o herida abierta? Depende de la infección. Pero bueno, parece que se acerca el profesor, es mejor que apretes la mano donde tienes escrito mi nombre, el destino es implacable y las letras se ahogarán en el llanto de tu mano nerviosa.

sábado, 3 de marzo de 2007

La aguja del pajar (del pajar de Clavo)

Un día mientras intercambiábamos pelotudeces Clavo lanzó una frase de manera bastante irresponsable, como quien lanza un papel a la basura. Afortunadamente pude atraparla en su corto y feroz vuelo hacia el olvido y sé que este es el momento oportuno para estirar el papel:

Al final, todo es para reirse.

miércoles, 28 de febrero de 2007

Signos de Puntuación

Tus silencios:
comas en los latidos de mi corazón.

Tus ojos:
los dos puntos que preceden al abismo.

Y tus ausencias, los puntos suspensivos de mi existencia.

martes, 6 de febrero de 2007

Pitágoras

Tomaron el recipiente al mismo tiempo, empinaron el codo y bebieron. Mientras se miraban a los ojos el líquido bajó como un cuerpo salado por sus gargantas. Posaron de nuevo la copa en la mesa. Hacian todo en coro; parecía que se estaban viendo al espejo, a uno de esos que exagera los rasgos.

- Y, ¿qué tal tu vida sexual?

- Pues...creo que podría ser mejor.

- ¿Si?

- Sí. A lo mejor ella piensa lo mismo.

- Claro. Lo mejor es tener buena comunicación y, sobre todo, experimentar. ¿O cómo crees que se inventaron la dinamita?

- No sé. Un reactivo aquí, un reactivo acá: la química del amor.

- Batman y Robin se aburrieron y conocieron a Gatubela, al Guasón, al Pingüino. Es un problema que data desde Adán y Eva.

- ¿Te refieres a hacerlo con más personas?

- Con pingüinos no sé cómo será.

- Yo todavía creo que dos son compañía...

- El dos es la monotonía...

- ...y que tres son multitud.

- ...tres son gratitud.


Recordó que para los griegos el tres representaba la perfección. Recordó a su abuela hablándole de La Santísima Trinidad. Recordó al triángulo isóceles y al triángulo equilátero. Se imaginó haciendo las veces de la hipotenusa que junta dos direcciones irreconciliables.


- Mirá, salen un día a un bar y se juntan con algún desconocido, porque lo mejor es que sean desconocidos, se toman unos tragos y a lo que vinimos; el azar suele ser bueno con quienes lo retan.

- En un trío todos son desconocidos: líneas paralelas que se miran de soslayo.

- Es, en últimas, un problema algebraico. Juntas una incógnita X con otra incógnita X y le agregas una X más. ¿Qué tienes?

- XXX. Trinomio cuadrado perfecto, creo.

- Exxxacto. La ecuación del placer. Y es, además, un delicioso intercambio de conocimientos: todos hacen y dan lo mejor de sí, el mejor ejemplo de la mayéutica socrática. ¿Ves a esa morena de falda que acaba de entrar al baño? Es nuestra oportunidad.

- No alcanzo a ver...

- Seguime. Vas a ver como se entusiasma.

- ¿Cómo sabes eso?

- Si le hubieras visto la cara habrías notado lo aburrida que está con su vida.


Dejó que se adelantara y miró con estupefacción lo que sucedió: tomó a la morena por la mano derecha, le apartó el pelo del rostro y la besó suavemente. Al rato, sus manos descendieron como un ave de presa hacia sus nalgas. Sus dedos, entre pierna y pierna, reptaban con la gracia de una segunda lengua. La morena, en respuesta, le acarició los senos y mientras lo hacía se dirigió a la otra mujer:


- Si amor, a lo mejor sí pienso lo mismo.