sábado, 9 de junio de 2007
Febrero 8 de 1.994
Hoy, la izada de bandera del salón 5-A, vi a Lili, me la quedaba viendo yo pues claro ehe! Ella se volteaba a verme en una de esas miradas "ardientes" como las llamo yo, nos miramos y sonreimos, pero yo me escondía detrás de Jaime Guzmán.
viernes, 8 de junio de 2007
Febrero 4 de 1.994
Día muy aburrido, me vi con Lili diciendo con Ramón noooo! y Gabo nos dijo que ésto era el infierno y tenía razón, la verdad amo a Lili pero parece que ella está enamorada de López, ojalá que no, más que no creo porque yo le caigo bien a ella.
jueves, 7 de junio de 2007
Febrero 3 de 1.994
Hoy jugamos un partido de fútbol contra los choferes del bus. Perdimos 4 a 2. Orejas hizo los dos goles. El segundo fue un centro mío.
Le mandé un taponazo a uno de esos señores...el berraco...eso fue pero con toda viejo...
Le mandé un taponazo a uno de esos señores...el berraco...eso fue pero con toda viejo...
miércoles, 6 de junio de 2007
Enero 31 de 1.994
Cancha 1: Águilas de Acero vs. Brasil. Mañana a la hora de recreo. Pues ese encuentro será difícil ya que en ese equipo creo que está Juan Cebollas. Al medio día mi mami miró la mala nota que tuve en el exámen de matemáticas. Ahora por la noche me decían que tenía que estudiar eso pero como ellos tampoco entienden mañana van a decirle al profe que me me vuelva a explicar.
sábado, 12 de mayo de 2007
Mitósis
Como un ojo en blanco era el silencio. Como un ojo que giró hacia atrás para ver lo que desde adelante ya no alcanza. Hacia adentro es oscuro; un recuerdo fugaz raya el tablero negro, pensó en sus besos, los besos lo llevaron a pensar en su boca y sus palabras, estas a su vez lo hicieron pensar en como hablaba, en como comia, como reia y como cantaba, y esto le hizo recordar cuando bailaban, cuando se rozaban, cuando se abrazaban, cuando se abrigaban, cuando se respiraban, cuando se miraban, cuando se amaban y cuando se odiaban; cada cosa que pensaba se multiplicaba como un virus infalible, una mitósis infinita e incontrolable de ideas y recuerdos que iban apiñándose violentamente como granos de arena en una trampa egipcia, uno tras otro velozmente, sin perder tiempo, sin despegarse nunca del grano que tiene delante ni del que está a su izquierda o a su derecha y que lo atraviesan todo con una rapidez iracunda: rebosaron sus pulmones, rebosaron sus ojos, rebosaron todas las entradas y salidas conocidas y secretas de su ser, todo para despertarse a las cinco de la mañana con la cabeza reventada, el cuerpo vacío y tu nombre en la arena.
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